Leyenda Del Hombre De Las Abejas Del Cerro Chiquito

IDIOMA馃實

LEYENDA DEL HOMBRE DE LAS ABEJAS DEL CERRO CHIQUITO
Esta leyenda, que engrandece la cultura oral del aipuno, se constituye en una vivencia del autor de la presente obra, en una visita espor谩dica a la Cueva de Leonardo, vestigio arqueol贸gico de una etnia ind铆gena que habit贸 los territorios de lo que hoy se denomina: Vereda Potreritos, Jurisdicci贸n rural del municipio de Aipe; donde pude observar a la distancia sobre el Cerro Chiquito, la figura aparente de un hombre que con traje blanco, reposaba en uno de los costados de la loma.
Como contaba con la compa帽铆a del Se帽or Julio Llanos Medina, baquiano oriundo del sector, me permit铆 preguntarle quien era la persona que se osaba a subir a tan empinada altura; con voz amable y entre cortada, me respondi贸: "C茅sar, la figura que usted observa a la distancia, corresponde a una leyenda que me cont贸 mi padre, cuando yo ten铆a la edad de siete a帽os y es la siguiente: resulta que un morador de esta regi贸n, un d铆a Jueves Santo, subi贸 al Cerro Chiquito a sacar la colmena de una abeja al谩; estando all铆, en tal procedimiento, introdujo la mano dentro del hueco calado en la roca del cerro para extraer la colmena, con tan mala suerte que la mano le qued贸 atrapada dentro de la pe帽a, permaneciendo all铆 por mucho tiempo; ante esta situaci贸n, algunos familiares y amigos de la regi贸n, procedieron a llamar al cura de la localidad de Aipe, para que desde la parte baja del cerro se orara en favor del atrapado por la naturaleza y, de la misma manera se le impusiera el agua bendita, sin poderse lograr el cometido de su liberaci贸n; unos d铆as m谩s tarde el hombre fallece y se petrifica en la dura roca.
Hoy solo nos queda el recuerdo de este hecho, el cual podemos evocar, cuando desprevenidamente alzamos la cara para tomar un nuevo aire de respiro en nuestras jornadas de trabajo y, a la distancia nos choca la vista con la imagen del hombre de las abejas, el cual desaf铆o los destinos de Dios en la semana mayor y sufri贸 tal suerte.
En muchas ocasiones en que intente sacar colmenas de abejas, mi padre me manifest贸 muy sabiamente: "tenga cuidado y no vaya a sucederle lo del hombre del cerro".